21-09-2010

La memoria una demanda social

Uno de los principales objetivos de ICARO es trabajar con otras entidades e instituciones para crear redes de conocimiento. Así el pasado día 16 de septiembre, en el marco del X Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea, tuvo lugar la mesa-taller titulada Memoria, Historia y Archivos para la guerra civil y el franquismo, accesibilidad y posibilidades de investigación. Fue coordinada por Anabella Barroso, directora del Centro Icaro, y por Juan Carlos Rojo, profesor de la Universidad Carlos III. Contó con la participación de 14 profesionales de la historia y los archivos que presentaron distintos proyectos de investigación y diversas fuentes a las que se puede acudir para conocer la época más reciente de nuestra historia.

A lo largo de toda la jornada fueron numerosas las preguntas y el debate fue muy animado, siendo el taller un verdadero espacio de de encuentro donde compartir inquietudes, problemas, soluciones y propuestas. De la mano de los diversos participantes pudimos conocer fuentes documentales y audiovisuales variadas que van desde la documentación de las cárceles y tribunales, hasta las arqueológicas encontradas en fosas y cementerios, pasando por carteles, fotografías, archivos personales, fuentes eclesiales, registros civiles, registros sacramentales, sin olvidarnos de las fuentes orales y todas las series documentales que el Régimen franquista con su clara voluntad de control social generó durante 40 años y que están en los organismos civiles, los Gobiernos Civiles o en los Archivos Histórico Provinciales.

La variedad de fuentes ofrece unas amplias posibilidades de investigación que, sin embargo, a veces se dificulta por las limitaciones legales y, a veces, organizativas de los propios archivos que, en más ocasiones de las deseadas, cuentan con pocos recursos humanos y económicos para hacer frente a las demandas de usuarios e investigadores.

El debate se animó especialmente al abordar los temas de memoria e historia, para ver qué funciones tienen en esos ámbitos los historiadores y los archivos. Quedó claro que todos y todas, cada uno en su ámbito y especialidad, tenemos responsabilidad en la generación, conservación y difusión de la memoria que, en definitiva, es una demanda social.